lunes, 18 de mayo de 2015

BAJO ELLA, Carmen Sánchez-Cintas (España)

BAJO ELLA
Espera tras el silencio
de las noches en vela
 y la verdad ahuecada
Se enfría el oro de su imagen
y la cubre con aderezos falsos,
con empeño de caminar
sin más lamentaciones
Olvida la dote que le fue concedida
Se enfunda en placenta y soledad,
tararea la liviana saeta aprendida
- antes de la metamorfosis-
en los templos de bonanza
en los dulces lagares de caricias.
¿Para qué decir?
Las horas grises, la blanca ceniza
que se expande lentamente
como un vuelo.
Bajo ella, un nomeolvides
completo rescatando momentos
de estampas pasadas.

©Carmen Sánchez-Cintas
Abril/2015
Etiquetas: LIRISMOPOEMASENDA

lunes, 6 de abril de 2015

OPERACIÓN DE DOMINIO, Hermann Bellinghausen (La Jornada)

Operación de dominio
Hermann Bellinghausen

A
hora los policías llegan a magistrados en la corte suprema de justicia de una Nación. Eso es nuevo. El flamante ministro de nuestra corte nacional de justicia es un policía; si dirigió la procuraduría general y los servicios de inteligencia nacionales (en un periodo particularmente confuso por cierto), ¿qué lo calificó luego para atender las estratégicas embajadas de Londres y Washington, of all places? No lejos de las oficinas de la CIA y el M15, con quienes ya habría colaborado anteriormente. ¿O sería por el oro? ¿No fueron a enterrar en Londres las nada tímidas reservas de oro sólido? (Oh, perdón, esto suena a vil teoría de la conspiración; con eso de que ya nos incluyeron en la franquicia de James Bond, uno se deja llevar por la emoción.) Luego esa insistencia del actual ejecutivo autoritario en que ingresara a la corte ese señor. Ni se cuidan de las formas. Es el método. Como eso de los agentes extranjeros armados y actuantes en territorio nacional, otro decretazo como si nada, parte de acuerdos internacionales firmados no en nuestro nombre.
El procedimiento de dominio y control viene por paquetes. Uno fue en torno a hacerse del poder en 2012. Lo lograron impunemente. Otro, el plan más acariciado, la reforma energética, les salió de rechupete. Sus mentores de la OCDE y el Banco Mundial les aplaudieron. ¿No hasta se placeó el director de la primera como si fuera jefe político aquí? El mismo de la profecía de un reino que duraría 25 años. Ya duró más.
Alguno de dichos paquetes incluye una nueva gendarmería, el endurecimiento legal y fáctico de la represión al descontento social (que no amaina), la paramilitarización disfrazada de narco o viceversa, los agentes extranjeros y al fin, la posibilidad de control policiaco de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¿O será el nuevo ministro sólo un tipo con suerte? A los ciudadanos sus merecimientos no nos constan.
Nadie tiene la culpa de lo que haga su hermano, pero casualmente el nuevo ministro tiene un hermano también apreciado, en otros rubros, por el aparato mayor estadunidense. Como cabeza mexicana y latinoamericana de Citigroup, este hermano goza de conmovedora tolerancia incluso cuando la turbiedad de algunos dólares pone al banco al borde del escándalo. Se ve que es alguien con quien allá pueden contar.
A la vez, y bajo la sombra inevitable de los 43 de Ayotzinapa y su verdad histórica, el último procurador pasa a ocuparse de los asuntos agrarios, que en esta hora de privatización forzada no son perita en dulce, desde la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. Para tan delicada función, otro policía. El enroque fue preciso, quirúrgico: pasó a encabezar la Procuraduría General de Justicia la hermana de un alto directivo de Televisa (pero de los hermanos nadie tiene la culpa). Lo cierto es que de una senadora hicieron una policía. Y el gobierno regala millones de televisores para que la gente se indigeste a gusto con la propaganda y el entretenimiento huero.
Seguramente el actual gobierno federal no se recuperará de la crisis de credibilidad que lo azota desde el otoño de 2014, pero como sus apuestas son altas, y sus compromisos más, los responsables buscan asegurarse de que aplicarán en paquete completo. What’s next?: el agua.
Lo simultáneo es interesante. El Comisionado de las Naciones Unidas para la tortura insiste en que aquí esa práctica es generalizada. Quien tenga contacto con el sistema de justicia y la experiencia de presos y ex presos pobres, sabe que de milagro escapa alguno de la tortura en diversos grados. En todo el país. Pero las autoridades nomás lo niegan. Tú di que no es cierto y aguanta. A ver, que te lo prueben. Esas no son pruebas, es propaganda. Malintencionada. Ya todo lo que vienen soportando desde septiembre en boca de presidentes, primeros ministros, organismos internacionales, el Parlamento europeo, multitudes mundiales, el Papa mismo (tan cuate que parecía). Todos reclaman. Y dale con la mexicanizacióncomo amenaza de algo terrible. Y dale que si la repre, la tortura, la corrupción, los conflictos de interés. Como si no tuvieran bastante trabajo en justificar el pantanal económico, buscando respiraderos con el fracking, los transgénicos y las privatizaciones. Ningún segmento de la realidad los detiene.
Una operación de dominio a gran escala. En una excelente caracterización, Alejandro Nadal detalló en estas páginas cómo el proyecto del neoliberalismo es crear un nuevo tipo de Estado, no desaparecerlo ni debilitarlo. Al contrario.El bloqueo y ataque en contra de la democracia no debe ser confundido con la reducción del tamaño del Estado(1/4/15). Pensar que son tantas las piezas que encajan para imponer ese futuro. Agréguese el ingrediente de guerra, esencial y poliédrico. Un tiende a fantasear teorías de la constipación, delirios de la razón que engendran sapos, paranoias de izquierda que ameritan tratamiento clínico. Todo es pura casualidad.

domingo, 29 de marzo de 2015

GLADYS REVILLA PÉREZ, ESCRITORA VENEZOLANA: 50 AÑOS ESCRIBIENDO

Venezuela, 14 marzo de 2015
LA VENEZOLANA GLADYS REVILLA PÉREZ CELEBRA SUS 50 AÑOS COMO ESCRITORA Y BAUTIZA SU LIBRO "CAMINO DE BOTALÓN"

En la Fundación “Adolfo Antonio Machado” (Altagracia de Orituco, Estado Guárico-Venezuela) fue presentado el libro de relatos “Camino de Botalón” de la gracitana Gladys Revilla Pérez, celebrando sus 50 años como Escritora.

Más de una centena de personas cumplieron con tan valiosa cita y compartieron el baut
izo del libro que contiene 35 cuentos que conmemoran sus cincuenta años como escritora.

La acredotada poeta gracitana escribe literatura desde 1965, ha publicado 8 novelas entre las que destacan: Altagracia de Orituco y la Beata Candelaria de San José; María Teresa esposa de Simón Bolívar y la Gracitana; además, ha publicado 7 poemarios como: Eco Virtual, la Unción de las Palabra, Abecedario en gotas, entre otros. Asimismo, publicó cuentos como El Resplandor de la Madurez. También tiene se suman los cuentos infantiles como Lionel, Muchachito Mío, entre otros.
Es miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Española, fue asesora histórica y lingüística de la película “Bolívar Niño”, Jurado de la III exposición de Heroínas Venezolanas con motivo del Día del Ejercito 2007. Es Presidenta del Grupo Internacional de Escritoras y Miembro de varias instituciones culturales.

Por su parte, la escritora en su alocución, en emocionadas palabras –dijo- “He vino a mi pueblo a celebrar mis 50 años como escritora en compañía de mis amigos y conocidos de mi infancia. Jamás olvidare mis raíces”.

Para amenizar el evento se presentaron los grupos; ensamble cuatro acordes, perteneciente a la Orquesta Sinfónica Juvenil Rafael Magdaleno Infante quienes ejecutaron las cuatro piezas musicales “cuando llora una estrella”, “Apure un Viaje”, “Moliendo Café” y el Diablo Suelto, y la Banda Municipal tocó y cantaron el cumpleaños feliz, entre otras.

La Unión Hispanoamericana de Escritores UHE y la Sociedad Venezolana de Arte Internacional, hicieron acto de presencia en la persona de Milagros Hernández Chiliberti, gracitana que preside ambas organizaciones; quien durante el evento recibió una placa del Grupo Internacional de Escritoras GIE.

Felicitamos a nuestra laureada escritora Gladys Revilla Pérez y le auguramos futuros éxitos.

viernes, 20 de febrero de 2015

LA TORMENTA PERFECTA, Sergio Ramírez

La tormenta perfecta
Sergio Ramírez
H
ace años, a comienzos de los dos mil, en un hotel de Maracaibo donde debía presentar mi libro Adiós muchachos, me tocó ver el ir y venir de los participantes a un entusiasta cónclave de partidarios del comandante Hugo Chávez, recién llegado entonces a la presidencia, que se celebraba en otra sala vecina, todos de boinas y camisas rojas, broches en las boinas e insignias en las camisas, y todos con rostros sonrientes y entusiastas, como si acabaran de atrapar el futuro y no estuvieran dispuestos a soltarlo.
Para entonces yo ya venía de vuelta de mi propia revolución en Nicaragua, y precisamente en aquel libro de memorias contaba mis experiencias, un libro lleno de nostalgias por lo que pudo haber sido y no fue; y para quien quisiera leerlo buscando lecciones, que yo no me proponía dar, también estaba lleno de advertencias acerca de los errores y equivocaciones que una revolución incuba desde el primer día, a lo mejor sin proponérselo, pero que indefectiblemente conducen a la fatalidad.
Hay diferencias notables entre ambos procesos históricos, la primera de ellas que nosotros habíamos derrocado una dictadura familiar de larga data, haciendo tabla rasa del antiguo régimen, y en Venezuela el sistema democrático se había agotado, agobiado por la corrupción, lo que había dado paso a que las esperanzas se fijaran en Chávez, cuya figura había venido creciendo tras un fallido golpe de Estado. Pero la parafernalia revolucionaria que él desplegaba era muy parecida, en el discurso y en los símbolos.
Y esa vez, mientras escuchaba al otro lado del tabique corear las ardorosas consignas bolivarianas, me invadía un sentimiento confuso en el que se mezclaban mis recuerdos de cuando los diques se rompen, se sueltan las aguas caudalosas y entonces todo parece posible; mi respeto por la devoción con la que aquellos militantes improvisados, de diversas edades, compartían aquel sueño que creían realizable; y la voz que por dentro me decía que esa película yo ya la había visto. Aunque, por supuesto, no iba a cometer la arrogancia de meterme al salón donde sostenían su seminario, o taller, no sé qué cosa sería, a advertirles que sabía cuál era el final, porque yo lo había vivido.
Para entonces ya sabía que lo mejor de una revolución que alza su vuelo mesiánico ocurre el primer día, cuando se puede ver el mundo desde la altura, tan pequeño que se piensa que la empresa de transformarlo no tendrá mayores obstáculos, y que lo peor empieza al mismo día siguiente, cuando se decide que los sueños necesitan un reglamento. Y los sueños reglamentados se vuelven siempre pesadillas.
Es cuando el socialismo redentor empieza por acaparar la verdad absoluta, y para entrar en el reino de los justos se necesita del carnet, una estrecha vía de acceso exclusiva para quienes piensan de la misma manera, o fingen que piensan de la misma manera, que es la manera en que piensa el caudillo. Es cuando el romanticismo revolucionario se convierte en un método, y los sueños de cambio entran en un rígido orden burocrático. Cuando toda voz o pensamiento distinto se castiga primero como disidencia, y luego como traición. Cuando todos los errores que se cometen por estulticia burocrática, o por estrechez de miras, se achacan al infaltable imperialismo.
Ya había aprendido para entonces en mi propia experiencia algo que una vez escuché decir a Lula da Silva en Managua, cuando nosotros ya habíamos perdido la revolución y él seguía aún intentando ser presidente de Brasil: y es que el gran error de la izquierda, un error estratégico, era pensar que la democracia se dividía en democracia burguesa y democracia proletaria, cuando lo que existía era una sola clase de democracia, sin apellidos.
Aquellas palabras desafiaban eldictum de exclusión que sigue caracterizando a la izquierda populista de América Latina en el siglo XXI, y que sólo revela un sentimiento primitivo profundo, que es el de sentirse dueño exclusivo de la verdad: el dictum que divide al mundo entre feligreses y traidores. Para pertenecer a la fila de los buenos, hay que ponerse la camisa roja.
Bajo esta concepción simplista, todos los que no rezan el credo que el caudillo y su camarilla dictan están destinados a ser silenciados, o a pasar el resto de sus días en las prisiones políticas que el Estado redentor establece en beneficio de la sanidad ideológica, y de la permanencia sin fin de los mismos en el poder, ellos, sus esposas o sus hijos.
Cuando alguien se considera dueño exclusivo de la verdad y tiene en el puño las llaves del paraíso donde los justos con carnet deben vivir hacinados, todo lo malo que ocurra dentro de las fronteras cerradas de ese paraíso será culpa de quienes se niegan a ponerse la librea ideológica. Porque para quienes dictan la regla no es posible advertir que esa regla está fundamentalmente equivocada.
Mientras la regla excluya el consenso, mientras el sistema que todo lo quiere monopolizar niegue espacios de convivencia, mientras la democracia siga teniendo apellidos, mientras desde las tribunas oficiales se siga predicando el discurso obsoleto de que el pueblo está formado sólo por los partidarios del régimen, y todos los demás, cualquiera que sea su condición económica, aun los más pobres, son la derecha aliada del imperialismo, la tormenta seguirá acumulando nubes oscuras hasta convertirse en la tormenta perfecta.
Y el ogro burocrático, frente a la imposibilidad de lograr que la sociedad funcione con la normalidad pacífica que se necesita para la vida diaria, alimentos, medicinas, servicios básicos, lo único que puede hacer es ponerle más cercos a la libertad. Dictar más leyes y más reglamentos de control, más medidas de represión, confiscar más supermercados y farmacias, buscar más culpables, cuando la culpa está en el sistema mismo, que agotó hace tiempos sus sueños, y sólo conserva y multiplica sus pesadillas.
Los sueños mesiánicos comienzan siempre con grandes discursos y terminan en grandes colas.
Ciudad de México, febrero de 2015
Twitter: sergioramirezm

martes, 13 de enero de 2015

RETORNOS DEL AMOR EN LA NOCHE TRISTE, Rafael Alberti

RETORNOS DEL AMOR 
EN LA NOCHE TRISTE

Rafael Alberti
Ven, amor mío, ven, en esta noche
sola y triste de Italia. Son tus hombros
fuertes y bellos los que necesito.
Son tus preciosos brazos, la largura
maciza de tus muslos y ese arranque
de pierna, esa compacta
línea que te rodea y te suspende,
dichoso mar, abierta playa mía.
¿Cómo decirte, amor, en esta noche
solitaria de Génova, escuchando
el corazón azul del oleaje,
que eres tú la que vienes por la espuma?
Bésame, amor, en esta noche triste.
Te diré las palabras que mis labios,
de tanto amor, mi amor, no se atrevieron.
Amor mío, amor mío, es tu cabeza
de oro tendido junto a mí, su ardiente
bosque largo de otoño quien me escucha.
Óyeme, que te llamo. Vida mía,
sí, vida mía, vida mía sola.
¿De quién más, de quién más si solamente
puedo ser yo quien cante a tus oídos:
vida, vida, mi vida, vida mía?
¿Qué soy sin ti, mi amor? Dime qué fuera
sin ese fuerte y dulce muro blando
que me da luz cuando me da la sombra,
sueño, cuando se escapa de mis ojos.
Yo no puedo dormir. ¡Cuántas auroras,
oscuras, braceando en las tinieblas,
sin encontrarte, amor! ¡Cuántos amargos
golpes de sal, sin ti, contra mi boca!
¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Dime, amor mío.
¿Me escuchas? ¿No me sientes
llegar como una lágrima llamándote,
por encima del mar, en esta noche?

jueves, 11 de diciembre de 2014

EL LLANTO DE UN MEJICANO, Luis Donaldo Colosio Riojas



EL LLANTO DE UN MEXICANO

... 

Luis Donaldo Colosio Riojas
Me preocupa. Me preocupa que veo a un país olvidado por sus líderes, quienes se concentran en sacar adelante sus carreras y a sus partidos antes que a su gente.
Me preocupa ver un abismo de desigualdad y diferencia, permeado todo por la infame indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de honrar la confianza de su gente.
Me preocupa ver que en el Congreso imperan el caos y la desunión, que los ‘triunfos’ de mis diputados sean ver quién difama más al otro o quién silencia con más fuerza. Que exista un aura de trabajos inconclusos y que los pocos que se dedican al trabajo son sopesados por quienes se dedican al ultraje. Me preocupa ver más respeto en las tribunas de un clásico de futbol mexicano que en los escaños y curules legislativos (¿qué se puede esperar de la raza?)
Funcionarios públicos ausentes o sumisos (NISI) (Ni trabajan, pero SI cobran) y fuerzas policiales abandonadas o corrompidas es el maltrato que nos dejan nuestros gobernantes. Benditas aspiraciones de nuestros jóvenes con tanta materia prima corroída. No es sorpresa que ‘ni estudien, ni trabajen’ si el sistema educativo es cada vez menos adecuado y continúa decayendo gracias a quienes se supone deberían levantarlo. El empleo y las oportunidades son virtualmente inexistentes y nuestra economía es tratada con la lujuria de unos cuantos.
Me preocupa mi tierra, sangrando a borbollones, con sangre nacional y extranjera, de quienes depositaron su confianza en unos cuantos. Me preocupa que ‘esos cuantos’ tampoco sean eficaces porque ‘algunos muchos’ se empeñan en que fallen con tal de alzarse el cuello y alardear un ‘se los dije’.
La desigualdad de ideas nunca ha sido crimen, pero el callarlas y asesinarlas es nuestro nuevo movimiento nacional.
Miles de millones de pesos, de nuestro dinero, de nuestros impuestos, se reparten a ‘unos cuantos’ para hacer bien ‘muchos nadas’, mientras tanto, nuestros niños tienen hambre, tienen sed y tienen miedo. Miedo, no de una inseguridad que crece sin medida, sino de lo que seguramente terminarán siendo: seres olvidados y marginados por su patria y a quienes luego se les reclame de ‘holgazanes’. Se les castigará por ineficientes y por no saber aprovechar las infinitas oportunidades inexistentes que tuvieron. Nuestros niños, ¿pero qué demonios les hicimos?
Me preocupan todos y cada uno de los miembros de mi familia, más de 112 millones de ellos, que miran al futuro sin un rumbo certero, ese rumbo que nuestros predecesores se negaron rotundamente a asegurar y que ahora miran con desconcierto alegando que ‘no es su culpa’. Y la pelea continúa; y las divisiones incrementan; y las diferencias se exaltan; y nuestros niños, mientras tanto, sufren.
¿Pero qué te pasa, México? ¿En qué momento se volvió rutina suicidarte?
Me preocupa mi gente, que prefiere esconderse frente a una pantalla de televisión que detrás de un libro, o mejor aún, de un oficio. Me preocupa que la política de desarrollo colectivo nacional en estos momentos pareciera que se llama 'resignación', pareciera que se llama 'derrota' (dificil pelear contra las diversas mafias que se apoderan de los puestos publicos para saquear el pais).
Me niego rotunda y enfáticamente a quedarme dormido, a darme por vencido. Así me tachen de por vida de demente o inadaptado. Qué ilusos somos todos al pensar que México necesita héroes, si lo único que le hace falta es la atención de sus ciudadanos, o mejor quizá, unos cuantos más de estos.
Este es el movimiento de la tercera insurrección mexicana, cuyo campo de batalla se libra en nuestros propios corazones, donde las únicas armas que encontremos y utilicemos deberán ser la paz, el trabajo y la Patria: suficientes muertes ha soportado lo sagrado de este suelo, y la tierra que se tiñe de rojo con la sangre de mi sangre es testigo de mi entrega. La batalla se gana en el corazón de nuestra gente, al denunciar nuestras propias faltas al país... y a nuestra estampa.
HIJO DE TIGRE....
El autor es hijo de Luis Donaldo Colosio y Ana Laura Riojas.
Es fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez Abogados y catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
ENVIA este correo a TODOS, que llegue a cada MEXICANO de BUENA FE y AMOR a MEXICO.

lunes, 1 de diciembre de 2014

NO HAY PAZ PARA OCTAVIO, Rodolfo Alonso

No hay paz para Octavio Paz

No hay paz para Octavio PazRODOLFO ALONSO [mediaislaLlegó la hora de pensar a Octavio Paz en su complejidad, sin anteojeras. No quiero decir que tal reiteración sea única. Pero siento que le debemos considerarlo íntegramente, desde nuestra propia perspectiva sí, pero en toda su fecunda riqueza.
El gran dinero y la gran prensa neoliberal intentaron apoderarse de todoOctavio Paz, el célebre escritor mexicano, distorsionando sus tempranas críticas al terror stalinista y su redescubrimiento del verdadero liberalismo para adjudicárselo, domesticado como a tantos otros conversos hacia la derecha.
Porque Paz, nacido en plena Revolución Mexicana (1914), era hijo de Octavio Paz Solórzano, fundador del Partido Nacional Agrarista, asesor legal de Emiliano Zapata y su representante en EEUU, involucrado en la reforma agraria y en las transformaciones educativas de José Vasconcelos. Él mismo, apenas recibido, en 1937 parte a Yucatán con las misiones pedagógicas de Lázaro Cárdenas. Y también ese año integra la delegación mexicana al célebre Congreso de Escritores Antifascistas convocado en Valencia por los republicanos españoles, mientras arreciaba la guerra civil desatada por el franquismo.
Comenzaba su tarea de escritor, cuyos primeros títulos lo vuelven hombre público. Polemista agudo, convencido humanista, su figura crece como su influjo, entre admiraciones y rechazos. Pero algo hay que reconocerle: en 1968, tras 24 años de diplomacia renuncia como rechazo a la feroz represión oficial que dejó muchos muertos y heridos, durante la masacre de Tlatelolco, entre los estudiantes mexicanos.
Medio siglo después de aquel legendario Congreso de Valencia, se invitó a los sobrevivientes. A Octavio Paz eso le provocó un gran texto: “El lugar de la prueba”. Lo reprodujo La Nación el 8 de noviembre de 1987. Y en él descubrí una vertiente bien oculta. Dice: “porque la libertad de expresión está en peligro siempre. La amenazan no sólo los gobiernos totalitarios y las dictaduras militares, sino también, en las democracias capitalistas, las fuerzas impersonales de la publicidad y el mercado. Someter las artes y la literatura a las leyes que rigen la circulación de mercancías es una forma de censura no menos nociva y bárbara que la censura ideológica.”
En su libro La otra voz / Poesía y fin de siglo, de 1990, el año de su Premio Nobel, Octavio Paz reitera claramente: “hoy las artes y la literatura se exponen a un peligro distinto: no las amenaza una doctrina o un partido político omnisciente sino un proceso económico sin rostro, sin alma y sin dirección. El mercado es circular, impersonal, imparcial e inflexible.”
Y en otro libro: Al paso, insiste: “Pienso en la solapada dominación del dinero y el comercio en el mundo del arte y la literatura. Las leyes del mercado no son estrictamente aplicables a la literatura, al pensamiento y al arte. Las potencias meramente comerciales, regidas por el criterio del éxito y la venta, tienden a la uniformidad – máscara de la muerte.”
No hay paz paraNo era algo casual. El 25 de agosto de 1992 leo en La Nación: “Es muy grave que el relativismo social actual se convierta en un nuevo absolutismo basado en esta idea: las cosas no tienen valor, tienen precio. Este es el camino por el cual una sociedad se destruye.” Y añade: “Cuando yo era joven el gran enemigo del arte eran los Estados autoritarios. Esta amenaza ha sido sustituida por otra mucho más sutil: la amenaza del mercado, que lo relativiza todo. Estas son las grandes amenazas modernas. El mecanismo del mercado no tiene ideología, acepta todas, las usa todas, no respeta ninguna y se sirve de todas ellas.”
Si fuera poco, en Le Nouvel Observateur poco antes de morir, en 1998 afirma Paz: “Se habló del desastre del autoritarismo, sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatría del dinero, el mercado transformado en valor único que expulsa a todos los otros.”
Podría citar más, pero ya basta. Llegó la hora de pensar a Octavio Paz en su complejidad, sin anteojeras. No quiero decir que tal reiteración sea única. Pero siento que le debemos considerarlo íntegramente, desde nuestra propia perspectiva sí, pero en toda su fecunda riqueza. Así empezó a ocurrir donde algunos no hubieran esperado: intelectuales cubanos impulsaron un seminario de análisis a fondo para la entera obra de Paz.
Y hay más. En “El lugar de la prueba”, 50 años después de aquel congreso antifascista, Octavio Paz sólo recuerda esto: “en fin, y ante todo, el trato con los soldados, los campesinos, los obreros, los maestros de escuela, los periodistas, los muchachos y las muchachas, los viejos y las viejas. Con ellos y por ellos aprendí que la palabra fraternidad no es menos preciosa que la palabra libertad: es el pan de los hombres, el pan compartido. Esto que digo no es una figura literaria. Una noche tuve que refugiarme con algunos amigos en una aldea vecina a Valencia mientras la aviación enemiga, detenida por las baterías antiaéreas, descargaba sus bombas en la carretera. El campesino que nos dio albergue, al enterarse de que yo venía de México, un país que ayudaba a los republicanos, salió a su huerta a pesar del bombardeo, cortó un melón y, con un pedazo de pan y un jarro de vino, lo compartió con nosotros.”
¿Alguien capaz de expresar eso no merece que volvamos a pensarlo de nuevo?
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RODOLFO ALONSO. Poeta, traductor y ensayista argentino. Voz reconocida de la poesía iberoamericana. Publicó más de 30 libros. Primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina, y primero con sus heterónimos en castellano. Junto a Klaus Dieter Vervuert, primeros en traducir Paul Celan. Tradujo Ungaretti, Marguerite Duras, Pavese, Éluard, Drummond de Andrade, Montale, Prévert, Apollinaire, Murilo Mendes, Pasolini, Rosalía de Castro, Artaud, Bandeira, Baudelaire, Valéry, Mallarmé, Olavo Bilac, Lêdo Ivo, Breton, Schehadé.